#LeyCultivoSeguro: un imperativo social para Chile

Por Eduardo Vergara., Director del Laboratorio de Seguridad

La Cámara de Diputados acaba de aprobar en sala el proyecto de ley para el cultivo seguro. Ahora solo debe volver a la Comisión de Salud por indicaciones. Pasaron años hasta que un renovado parlamento tuvo la capacidad de abordar este tema con seriedad, evidencia en mano y poniendo la dignidad de las personas por sobre cálculos políticos, trabas morales y tabúes ideológicos. Hoy Chile da un paso importante para derribar un modelo que ya por años viene victimizando desproporcionadamente a los más débiles. Este proyecto, es un paso hacia la regulación responsable que necesitamos.

La evidencia para sustentar este cambio sobra. Por un lado, al mirar los datos, hemos visto como un país de solo 17 millones de personas se concentran cerca de doscientas detenciones al día por ley de drogas. De ellas, emanan cifras preocupantes.

El 64% de los detenidos son personas menores de 29 años, sobre el 60% de las mujeres en la cárcel llegó ahí a causa de delitos relacionados con drogas. La proporción de detenidas mujeres viene en aumento en el país desde el 2010. Por otro lado, la ineficiencia en las labores investigativas y de control han terminado por perseguir a los más débiles, dejando un amplio margen no solo para que el crimen organizado siga creciendo a costa de los recursos que les genera la producción y venta de droga, sino que incluso extendiendo sus tentáculos a municipios e instituciones. Si bien el panorama no es como en México o Colombia, hay indicios permanentes de que la situación ha empeorado. Tras millonarias e ineficientes inversiones en el Plan Frontera Norte, sucedió lo que venimos argumentando hace tiempo: el problema solo se movió, no desapareció, sino que se robusteció. Ya en el 2014 empezamos a ver decomisos históricos en regiones como el Biobío y a Araucanía.  Gasto ineficiente, detenciones y controles desproporcionados, víctimas inocentes, son algunos de los legados de nuestro enfoque hacia las drogas en el Chile de hoy.

Mientras tanto, el consumo de drogas sigue en aumento. Esto no ocurre solo en cantidad, sino que también en diversidad. Las incautaciones de drogas sintéticas son testigo del aumento de la producción y el tráfico, pero peor aún, muestran como por prohibir drogas como la cannabis natural, se ha dado nacimiento a drogas como la cannabis sintética, generando efectos irreparables en la salud y bienestar de los más jóvenes. Como si fuera poco, y en paralelo a este fenómeno, la percepción de riesgo sobre el consumo muestra cifras alarmantemente bajas especialmente entre niños y adolescentes.

La Ley de Cultivo Seguro no viene a solucionar todo este problema. Sin embargo, aborda un área crucial en el debate sobre las drogas. Esta tiene que ver con los derechos de los usuarios, la dignidad y de manera especial de quienes sufren y han encontrado en la cannabis una forma de recuperar la dignidad, palear el dolor y vivir vidas plenas. Ya es costumbre ver casos de madres y adultos mayores que son detenidos y criminalizados por mantener plantas en su hogar. Parece casi ridículo ver operativos con millonarios recursos policiales que terminan en dos o tres plantas. Mientras tanto, los grandes traficantes aumentan su poder y capital de manera acelerada. Que Chile haga realidad esta ley, es un imperativo social, un paso urgente hacia una sociedad que debe poner el foco en las personas y no en las cifras de detención.

Por supuesto que no podemos centrar todo el debate sobre drogas en la cannabis. El fenómeno es mucho más complejo y sus aristas más peligrosas tienen que ver con el tráfico, el crimen organizado y drogas como la cocaína, las pasta base y las drogas sintéticas. Sin embargo, este paso es un recordatorio de lo arcaico que son nuestras políticas y como por años las leyes han generado efectos peores sobre la salud, la paz social y el bienestar de las personas, que las drogas mismas. Es de esperar que el Gobierno actual demuestre madurez y decida enfrentar este tema con la lupa de la modernidad y la sensatez. Lo que ya vimos durante 4 años nos preocupa. No podemos volver a las más de 85.000 detenciones que tuvimos en Chile durante el 2012, ni a los recortes en programas preventivos de perfil local. Esto generó efectos tremendamente negativos sobre el panorama de las drogas, que, acompañadas de las precarias estrategias educativas, preventivas y de despliegue local permitieron que hoy vivamos en un país con más consumo y con traficantes más empoderados. Es la oportunidad para que la administración actual sea consecuente con sus discursos de libertad y responsabilidad, claro, adecuándolos al Chile actual y no solo cuando conviene.

*Columna publicada originalmente en El Mostrador

About evergarab

Eduardo Vergara B. es Director del Laboratorio de Seguridad y Fundador de Asuntos del Sur y del Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Seguridad Humana. Fue Jefe de la División de Seguridad Pública en el Ministerio del Interior de Chile donde trabajó temáticas de seguridad pública, crimen organizado, trata de personas, narcotráfico, políticas de drogas, sustancias químicas y temas policiales. Es Editor y co autor del Libro “Chile y las Drogas: Una revisión sistemática mirando al futuro“. Es miembro del Observatorio de Crimen Organizado y Gobernanza Democrática en América Latina y el Caribe. Politólogo de la University of Portland y Master of Public Affairs en Seguridad Humana del Instituto de Estudios Políticos de Paris (Sciences Po) donde recibió la beca de excelencia Eiffel. Además ha cursó el M.A. en Ciencias Políticas de la California State University Long Beach y estudios avanzados en Políticas de Drogas y Derechos Humanos en la Central European University en Budapest, Hungría. En el año 2010 fue convocado por el Council of the Americas como parte de las Nuevas Voces de América Latina. Ha presentado propuestas de políticas de drogas en el Parlamento Europeo, la Cámara de Diputados de México, la Cámara de Diputados de Chile, la Organización de Estados Americanos (OEA), Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Además en diferentes países latinoamericanos, europeos, Estados Unidos y eventos como la Bienal de las Américas en Colorado. Autor de ‘Propuestas para regular el consumo y venta al por menor de drogas de base vegetal’ en el libro ‘De la Represión a la Regulación: Propuestas para reformar las políticas de drogas’ y el capítulo “Estado actual de la seguridad y la política de drogas en Chile” en el Anuario de la Seguridad Regional en América Latina y el Caribe 2015. Ha sido profesor en la Universidad Diego Portales, Chile e instructor en la California State University.

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